Dicen que lo sencillo suele ser lo más efectivo. Desde luego, en este caso queda claro el mensaje.
Con el lema "Bolsa caca" comienza toda una campaña de concienciación ante la inminente retirada de las bolsas de plástico de toda la vida.
Algunos dicen que es la oportunidad que los supermercados estaban esperando para reducir costes y quedar al mismo tiempo como señores preocupados por el medioambiente. Otros defienden la propuesta sin pensar en más conspiraciones. Otros que es una solución de "pan para hoy, hambre para mañana".
El gasto de plástico, sobretodo de los últimos años, estaba siendo ya desmesurado; eso sin hablar de los daños medioambientales. Un ejemplo está en las pobres tortugas, que ven flotando una bolsa y se la tragan pensando que es una medusa, ¡pobres ilusas! resultado: muerte por asfixia mientras la bolsa se sigue paseando por los mares unos cuantos siglos más.
En ciertos países europeos llevan bastante tiempo sin bolsas de plástico. Para ellos ya es algo cotidiano el ir a comprar con su bolsa de casa. Alternativas hay. Están las biodegradables, como las de fécula de patata, que se van a vender a unos 4-5 céntimos de euro; tambien las bolsas de tela, o las llamadas por los supermercados "ecológicas" que venden por unos 50 céntimos(algunas cadenas las van a regalar los primeros días). Y si no, ¡a comprarse el carro de la abuela!
Sin embargo es cierto que no todo son ventajas. Las bolsas biodegradables por ejemplo, son más costosas de producir y además se hacen a partir de patata; imaginad la cantidad de toneladas que harían falta para cubrir la demanda mundial con las consecuencias que podría tener en los costes de este producto. He de añadir de todos modos, que ciertas especies no son de consumo y podrían ser utilizadas para este fin, pero aun así nos queda el problema del terreno de cultivo.
El caso es que nunca estamos contentos. Cómo somos.